La metafísica tiene muchos enunciados y verdades poderosas. Son todas vivencias únicas y unívocas. Enunciados universales de los cuales el "Aquí y Ahora" complementan a las otras.
Muchas personas creen ver en esta sentencia la "oportunidad" de olvidarse o dejar atrás experiencias de vida, no compatibles con las conveniencia del presente. Sin entender (y ese es el error) que esas experiencias dolorosas o poco honrosas son parte del camino recorrido para llegar a este tan ansiado "Aquí y Ahora".
Estas personas incurren en el error que los lleva a estar ajenos a los otros principios universales de la metafísica.
No sirve de nada hacer de cuenta que nada pasó y que somos Presente. No sirve de nada olvidar que somos parte de un pasado que se proyecta al futuro.
Y aquí es donde entran otros enunciados metafísicos que explican la correlación de los condimentos que hacen a este gran conglomerado de vida que es la metafísica.
Estamos conectados a todo a lo universal y nada escapa de esta verdad única e inequívoca.
Todos somos Dios y su contraparte.
Toda libertad está esperando que se exprese esa verdad que llevamos dentro y nos cuesta mostrar en palabras: Dios no ha muerto y Dios es imperfecto a la vez que es Perfecto y Eterno.
