sábado, 4 de julio de 2026

La Calesita de Dios

 Se despidió de mi el último cliente del campo. Subo al tren en la estación todos los días pero, un cartel anunciaba que las obras de un acueducto interrumpieron la circulación del tren ese día. Putié un poco para adentro y mire donde ir a tomar un bus, un bondi. Un taxi ni loco, aunque no sé.. Y al costado de la estación habia una placita, me dirijo hacia allí. Y encuentro una calesita, cerrada, abandonada. Muerta la encontré, como quien encuentra un cuerpo que todavía no sabe que está muerto. Los caballitos con la pintura comida por el tiempo, las varillas oxidadas apuntando a un cielo que ya no las mira jugar. Ni un pibe. Ni una moneda. Ni el organito beatlero que en 1980 taladraba la siesta de todo el barrio con su vals de latón.

Me quedé mirándola un rato largo, fumando, como se mira algo que fue templo y ahora es escombro con forma de alegría vieja.

Y pensé: cuántas vueltas dio esta calesita. Cuántos pibes como yo, se subieron ahí convencidos de que el mundo empezaba y terminaba en ese círculo de fierro pintado? Cada uno creyéndose el primero. Cada uno agarrado con las dos manos al caballito como si fuera el único caballito que hubo, hay y habrá. Mirando para estirar justo la mano y agarrar la sortija que el viejo gallego solo destinaba a los hijos de las madres más portentosas. Ninguno sabía que ya se habían subido mil veces antes, en otros cuerpos, con otro nombre, la misma vuelta.

Así nos hizo Dios el mundo, sospecho. Una calesita privada para cada uno, con la memoria borrada antes de arrancar la música. Vos te subís convencido de que sos el protagonista de algo nuevo bajo el sol, y en realidad sos la enésima vuelta de una manija que gira hace mucho, mucho antes de que existiera tu nombre.

El asunto es el orgullo, loco. Porque en algún momento del viaje —fumando, meditando, leyendo al pedo a las cuatro de la mañana— uno cree descubrir el truco. "Soy Dios jugando a las escondidas conmigo mismo", pensás, y por dos segundos sos un iluminado. Pero rascá un poco esa iluminación y vas a encontrar, debajo, la misma vanidad de siempre disfrazada de sabiduría nueva: "yo me di cuenta y los demás no". Ahí el juego te comió. Ahí volviste a ser el pibito agarrado al caballito, creyéndose el único, de nuevo. Pero no hay sortija...

Esta calesita ya no juega con nadie. Eso es lo que tiene de sagrada. No queda pibe que se sienta protagonista, ni caballito que le crea. Solo fierro, óxido, y un silencio que se parece sospechosamente a la verdad: que ninguna vuelta fue nunca tan importante como el que la estaba dando la sintió.

Y sin embargo —esto también hay que decirlo— la vuelta valió. Todas valieron. El olvido no es una estafa: es la condición del juego. Sin la ceguera no hay asombro, y sin asombro no hay calesita que gire.

Capaz Dios no abandonó esta plaza. Capaz simplemente se bajó, se sacudió el pucho de encima, y se fue a jugar la vuelta siguiente a otra parte, con otro nombre, sin acordarse de esta.

Como yo, ahora, en un rato, cuando me vaya de acá y me olvide un poco de todo esto.

martes, 24 de febrero de 2026

Volviendo


 La metafísica tiene muchos enunciados y verdades poderosas. Son todas vivencias únicas y unívocas. Enunciados universales de los cuales el "Aquí y Ahora" complementan a las otras. 

Muchas personas creen ver en esta sentencia la "oportunidad" de olvidarse o dejar atrás experiencias de vida, no compatibles con las conveniencia del presente. Sin entender (y ese es el error) que esas experiencias dolorosas o poco honrosas son parte del camino recorrido para llegar a este tan ansiado "Aquí y Ahora". 

Estas personas incurren en el error que los lleva a estar ajenos a los otros principios universales de la metafísica. 

No sirve de nada hacer de cuenta que nada pasó y que somos Presente. No sirve de nada olvidar que somos parte de un pasado que se proyecta al futuro. 

Y aquí es donde entran otros enunciados metafísicos que explican la correlación de los condimentos que hacen a este gran conglomerado de vida que es la metafísica. 

Estamos conectados a todo a lo universal y nada escapa de esta verdad única e inequívoca.

Todos somos Dios y su contraparte. 

Toda libertad está esperando que se exprese esa verdad que llevamos dentro y nos cuesta mostrar en palabras: Dios no ha muerto y Dios es imperfecto a la vez que es Perfecto y Eterno.

sábado, 9 de marzo de 2024

Sobre mis poderes

En algun momento me sucedio un cambio, se me puso la voz mas grave. Los pies sobre la tierra humeda y una sonrisa esquiva. Muy solemne, triste agudeza de la vision que tambien a la vez, empezo a escasear.

La gravedad del mundo, que me atrae hacia el dorado pedestal. El antiguo lugar. El lugar de los antiguos rituales para la ingravidez. La voz y el hospital de la sanacion...

Tengo una vida austera y confiable. Sin ataduras y sin brillos salvo el de estas luces de la tarde...

Pasaron dos años desde que deje estos renglones en un borrador. No encuentro ni musas ni ocasion de escribir. Enredado en mis tropiezos. Sin ayuda del Oscuro ni aval del Eterno...

Me estare entrenando para el ataud? 

Doy la mano a quien la necesite y termino destrozando mi caparazon, deshidratado de llorar. Me estoy imaginando cada vez mas transparente e inanimado. 

Pero para que escribir sin nada que decir? Es como un gimnasio al que voy cada ciertos años. 

Estoy gordo y viejo. Enojado y absorto. Todo lo que veo y adivino no sirve mas que para estar mas solo cada dia. 

Estos poderes no me han servido de nada, trato de sanar a las personas. Su falta de fe es tan grande que descreen de su mejoria y me dan vuelta la cara al cruzarmelos en el mercado o en los muelles de la ciudad. Unos pocos aun me abrazan, nuevos cuerpos para el festin de làgrimas que se monta en mi aldea.

Voy a dejar pasar esta pagina, ya me veo subido al techo haciendo señales de rescate a los demonios y atrocidades de la noche. Me bebere lo que resta de la cerveza y me ire a acostar para desaparecer hasta el mediodia del nuevo siglo...

martes, 7 de noviembre de 2023

Lo unico bueno que hago es escribir. Tengo que seguir adelante, se que soy bueno solo en esto.


A mis cincuenta años, empobrecido, borracho, sin empleo alguno, sin muchas de las ganas de la juventud. Con los hombros vencidos por la opresion de la vida impuesta, con muchos de los fantasmas de no saber hacia donde correr. Este hombre digo, que con otros nombres ha sido el elemento de miles de historias que cambiaron el devenir de los tiempos de la conciencia humana, este hombre hoy solo quiere descansar y ver su obra. Ya no necesita el aplauso, el amor, la obsesion del cuerpo. Ya no quiere nada, no ama, no siente. No experimenta cansancio alguno. Este cuerpo, esta mente entendio que es Nada frente a lo eterno.

No promueve su vida como estandarte de lo nuevo.
Ya no es el Loco, el Tonto de las cartas.
Ya no consiente la vida, añora la muerte.
Pero por sobre todo no piensa retractarse de la Naturelza, su sangre. Su Vida. Su Soledad.
Solo sabe con insistente locura que es hijo de Dios.
Y por eso ha dejado de escribir en este instante..

sábado, 19 de junio de 2021

Sutilezas del Alma

Deje que libre cayera mi dedo sobre la letra.

Vi un dia de sol aca en los huesos y me dolian por la humedad.

Vi a la loca lampara que se apago anoche. Ni un poquito claro: Os-cu-ró!!!

Un hamacarse de poemas. Vi tambien un bosque y un porro, un poco de vino.

Lo vi anoche, caminando por callejones y descampados como buscando un tiro al arco.

Supuse un tango, un director de cine, una Garbo, un Parissiennes...

Te diria que hasta me la iba a jugar en Puente Alsina pero al primer bondi le pedi de veinte.

Vi tu pelo y tu silencio. Asenti un poco, aleje el frio. Prendi mas leña e hice el ritual. Tan perfumado.

Y vi que no era de noche, interrumpi la mirada del ocaso que nunca me soltaba. Sali al sol donde estabas con el mate, sin pisar la baldosa floja que siempre me ensucia los tamangos, me fui acercando silbando esa milonga que nadie acierta al tono pero que es un emblema de todos los barrios y sus ventanas entreabiertas, me miraste con esos ojos tuyos y bese el amargo que me ofrecias...

lunes, 31 de mayo de 2021

Un calido desencuentro con la realidad.

Me tomo una pausa, escucho el oscuro sendero. Yarara. Silencios movedizos.

Por aqui...ya pase....

Mi sendero...oh no...un yaguarete se pedorrea muy cerca mio. Estoy ciego en un mundo de ciegos conocidos. Me levanto un poco de mi posicion acechante.
Los nervios son un continente muy grande.
Mis pulmones: cavernas donde solo se escribe borrando el tiznado de carbon de los fuegos que el alcohol hizo arder en mis tripas.
Un rato en la abrasadora provincia de Corrientes.
Un pasaje en la mano y la estacion hirviendo. Los primeros cigarrillos de la adolescencia.

Estoy esperando que la noche termine para enterrar estos huesos, que no hacen otra cosa que extrañar tus jubilosas felaciones y tu escotado receptaculo de mis pasiones gotorosas.
Y ahora en este segundo donde parpadeo eternamente, me escarbo el inconciente y veo tu sonrisa desde una ventana del autobus. Esa fue la ultima vez que te vi sonreir....


El amarillo del sol, entrando por la ventana.
Me tiembla la mano. Sostengo el mate.
Ta que pela. Pucha digo. Por que tiemblo tanto?

Será la humedad o el cansancio?
Serán la zoncera y el aturdimiento?
O solo sera el descanso de los hilos de ese otro ser?
El que rige las oleadas del tiempo?

Me he detenido al encontrarme con estas hormigas en el teclado.
He visto la red. El pozo, el péndulo y esta somnolencia.
Y siento que el remanso diáfano del verbo, es mi cuna y
Mi balsa.

Por eso he decidido visitar mi propia tumba para dejarme esta flor
que hoy estoy usando como pluma.

sábado, 27 de febrero de 2021

Ante esa opinion no merece usted la mia.

Estoy satirizando, con muecas. Por demás. Estoy saturando la paciencia del lector para tamizar a los que pueden seguir sus vidas o caer en estas lánguidas paginas de dos de azúcar,

En tardes de te verde...
O esos atardeceres que se juegan la cabeza solo en la ruleta.
Les prevengo:
Les doy la chance de explorar la constelacion melancolica donde
El encierro urbano es un laberinto.

De mensajes y fotos para postales sin esplendor.

Donde:
Los ricos destrozan sus mansiones para parecer victimas del virus.
Los pobres hacen sus lechos públicos.
Los humanos riendo y matando mujeres. Vaciando la Tierra y envenenando los rios.
Y yo, espectador, profeta báquico,
Aplaudiendo sus delirios,
Sus alegrías ausentes.
He vuelto.

La Calesita de Dios