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Nadie susurra en esta vieja cabeza urbana. Por mas que lo intente, el mas alla no intenta comunicarse conmigo en ningun momento del dia.
Un amigo muy leido me recomendo un te con ingredientes sagrados pero solo adquiri una jaqueca tamaño XXL . Los pibes de la esquina me pasaron un cigarrito armado con olor dulce pero solo hizo que quisiera almorzar y dormir.
Me propuse escribir una carta de renuncia a la vida, pero la redaccion se complicaba y eso hacia que tardase cada vez mas , para cuando termine, ya me sentia mejor y vinieron a mi unos cuentos que todavía no se sostienen solos.
Algun dia los imprimire para arrojarlos al mundo.
Desperte una mañana inquieto por un mal sueño que no lograba recordar. Unos sucios papeles rodeaban mi cuerpo acostado, una pluma y un tintero... Soledad , solo eso retuve como imagen.
Continue con las lecturas amarillentas de una vieja colección de cuentistas americanos.
Mi vida se deslizaba por los senderos de la pavada y el regocijo laboral, ese libertinaje de responsabilidad execrante.
Nadie deberia tomarse todo tan en serio, merece la carcel el abnegado y el obtuso esforzado, según mi opinión , por supuesto.
Vuelvo a lo que me tiene obsesionado.
Y si, se convirtió en obsesion.
En una de las escapadas al atardecer que suelo hacer por calles de adoquines y hojas secas, tratando de encontrar esos susurros mugrientos, una gitana me cruzo sus grandes tetas al paso y , aburrido de tanta melancolia invernal, me deje llevar por la lectura de mi futuro tan lleno de lujos y viajes al exterior, entre sus manos regordetas y oscuras.
Siempre rio cuando pienso que si hubiese sido verdad lo que me predijo la rolliza gitana, hubiera vuelto a buscar el arma del ropero para pegarme un tiro en los huevos.
Agradeci con dos pesos. Su cara se contrajo sin alegria y con una puteada que entendi sin saber el idioma, me dijo que mi alma seguiria sin encontrar su senda, como desde hace tantos años lo viene haciendo.
Entonces recorde el sueño y la soledad , el encierro y los papeles alrededor y la extrañeza de no saber quien era yo.
Y por que buscaba una excusa para no escribir mientras me afanaba por lograr un estatus social y oler correctamente.
-Eres el Marques , tacaño y sucio como siempre lo has sido.- me dijo cuando se iba chancleteando hacia la plaza de Boyaca y Juan b. Justo.
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