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Mirenlos, alrededor del fuego, parecieran estar invocando fuerzas de la oscuridad y que sus enloquecidos ojos no pudieran estarse quietos y tambien que de sus babeantes labios, salieran salmos dedicados al angel caido...
Beben la sangre de Cristo.
Rien y blasfeman.
De sus hocicos nace un vapor fetido y brumoso.
Espeso respirar de un fatal sueño.
Sucios y corroidos, sin nada mas que trapos y diarios viejos, beben la noche como una copa negra que salva sus vidas del ocre sin sentido del ayer.
Apestan a cenizas y grasitud.
Gritan sin dientes a la piojosa noche.
Frente al fuego que los amontona, individualmente ven su pelicula, ellos, actores del terror, venciendo al pingûino que vomita la vid que ellos le solicitan.
Nadie en la calle parece querer conocerlos, o simplemente verlos, son como viejos fantasmas tangibles y olorosos. Los veras cobijarse bajo las cadenas del puente y detras de las casillas de la estacion Flores.
Los linyeras siguen ahi sin pensar en vos o en mi.
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