jueves, 12 de agosto de 2010

Boris the spider


Caminaba por las paredes, me miraba ocho veces, como lo hacen los vendedores de falopa. Discretamente se movia a mi alrededor, trepando verticales que se desdibujaban en una realidad que se me enturbiaba.
El tremendo tobogan de sensaciones que a esa hora de la madrugada, me atacaba, impedia cualquier pensamiento o movimiento fisico . Lo que se dice: una Mamua Padre.
Sin embargo, la seguia en sus movimientos telares, con el instinto, quizas, la escuchaba...
En la habitacion repiqueteaban de una pared a otra, los pequeños rayos titilantes del celular que deje a un costado, sobre las sabanas.
Afuera, algunas insensibles estrellas, se oian en la inquietud de la nocturna oscuridad. Una rata cruzando por los cables viejos de la terraza, me saluda, gruñendo finito. Gire mi cabeza resacona y alli estaba , tejiendo el proximo sudario, enemigo pegajoso y asfixiante del que no podria escapar. Ambos lo sabiamos. Ella sabia que mi borrachera y mi estado marihuano no me dejarian despertarme y yo entendia que no podria hacer nada para, no digo matarla , pero al menos tratar de pegarle un manoton cuando estuviera cerca.
Tomo aire, como solo Ella puede hacerlo. Y volo, hacia la punta de la mesa de luz para, anclar el hilo que seria el sosten, de algo que no queria empezar a imaginar....

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